Vente pal funky

Y sí, volvimos a Granada. Subimos, bajamos, en coche, a pie, del funky a la plaza nueva, al mirador y después a la Alhambra, viendo a Lorca, bueno su casa, durmiendo, bailando, bebiendo unos más que otros, y las tapas, que ricas, pero mucha cerveza, atardeceres de los que no nos vamos a olvidar nunca, perdernos en el coche resultó un gran método para conocer la ciudad, y más birras y tapas, algún te y cus cus, amigos y amigas...fue un placer.
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